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El falaz binomio de los tiempos difíciles y los hombres fuertes

Escucho con creciente frecuencia, y procedente de fuentes diversas, el enunciado “los tiempos difíciles crean hombres fuertes; los hombres fuertes crean tiempos fáciles; los tiempos fáciles crean hombres débiles; y los hombres débiles crean tiempos difíciles”. Se atribuye a Michael Hopf, quien según la web de Penguin Random House fue Marine de los EE.UU. y guardaespaldas antes de dedicarse a la literatura. Me propongo criticar esta proposición, por considerarla incorrecta. Desconozco el contexto de su formulación, pero no se me escapa en absoluto el sentido que se da a esta cita cuando la escucho en boca ajena: en algún momento del pasado se terminaron los tiempos fáciles, y ahora nos tocará apechugar con tiempos muy difíciles cuya severidad real está todavía por ver, y que por descontado será órdenes de magnitud superior a lo que creamos estar ya experimentando. En mi opinión, estamos observando de forma evidente la implosión de Occidente a nivel económico, político y social. Deudas s...

El corral, aseao.

Estamos de enhorabuena. Hace unas semanas cegamos uno de los agujeros que perforaba una de las lonchas de nuestro “queso suizo”.  James Reason escribió en 1997 “Managing the Risks of Organizational Accidents”, un libro “dirigido a la gente real” (sic), en concreto a lectores no tanto del campo de los factores humanos sino más bien de corte técnico, cuya actividad diaria fuese pensar sobre, gestionar, o regular los riesgos de tecnologías peligrosas. A Reason se le atribuye el “modelo del queso suizo”, que ha proporcionado una muy eficaz metáfora a profanos y profesionales, capaz de ilustrar con sencillez en qué modo los riesgos puede dar lugar a accidentes si los fallos en las defensas previstas para evitarlos se alinean generando una oportunidad para materializar la llamada “trayectoria de error”.  Las defensas son las densas lonchas de queso, y los agujeros sus permeables imperfecciones, límites o incorrecta gestión/aplicación. La alineación de estos últimos genera un tú...

Entusiasmo

Sé lo que es, pero me cuesta describirlo con precisión. Así las cosas, me he encomendado al diccionario online de la RAE a ver si las definiciones establecidas en tiempo pasado me permiten acotar, ahora, lo que deberé entender y retener para más tarde, de tal forma que pueda mantener vivo eso que intuyo cabalga a horcajadas entre un puro, fugaz y espontáneo visible estado de ánimo, y una discreta actitud de sabiduría, controlada y duradera, que guíe el ejercicio de las responsabilidades sobre el ámbito de control que cada uno nos hemos dado o nos ha tocado abarcar. De las cuatro acepciones que del término “entusiasmo” ofrece hoy el Diccionario, tres versan sobre la mística o la religión. Escojo la que queda: “Exaltación y fogosidad del ánimo, excitado por algo que lo admire o cautive.” ¿Fogosidad? “Ardimiento y viveza excesiva”. El epíteto “excesivo” me hace sonreír. Sigamos: “Ardimiento”. Además de su acepción directa relacionada con la combustión, introduce matices muy interesantes c...

En casa de la herrera, cuchillo de plata

Hace unos días tuve una conmovedora conversación con un compañero y amigo al que conozco muy bien, pues ha querido el azar que desde hace más de 10 años nos hayamos visto recorriendo los mismos destinos a pesar de que la movilidad asociada a nuestro oficio bien podría habernos dispersado por la geografía desde muy pronto. Inteligente calibre filósofo, es culto y abraza múltiples ámbitos del saber, desde la Ciencia hasta las Artes y la economía. Lo considero un discutidor profesional, adora el debate y es capaz de enredarse por puro placer con cualquier tema para exasperación de sus interlocutores, eso sí, siempre guardando una admirable y exquisita compostura. Aun así, nunca antes lo había visto cruzar la frontera que supone afirmar que las mujeres en África paren sin dolor y sin problemas. No fue en esta ocasión una impertinente maniobra de regateo. Lo dijo en serio. Lo sé, entre otras cosas, porque hasta entonces jamás se había situado a sí mismo en un plano ético degradado para reba...

Da, sin esperar nada a cambio

Dependiendo de tus reflejos, de tu estado fundamental, habrás interpretado una cosa o la contraria al leer este impertinente slogan. Nos detendremos otro día en el asunto de los reflejos, hoy me interesa mucho más el binomio esfuerzo-resarcimiento. Exploremos el universo de posibilidades. En un primer momento, este enunciado puede tufar a leitmotiv de un adicto al trabajo que persigue la consagración en la entrega a su actividad profesional ¿verdad? A fin de cuentas, qué puede esperarse del diario de un Jefe Novato que no sea servir de soporte para la difusión de reflexiones necesariamente sospechosas de incondicional “actitud proempresa”. Bien, concedo que es una forma de verlo. Ya que estamos, podemos enfocarlo incluso con mayor dramatismo, interpretándolo como la forma de genuina abnegación característica del derrotado, que ha hecho votos de sufrimiento irrevocables para sobrellevar una existencia laboral y personal que se le ha escapado de las manos hasta el punto de no saber ya si...

TU MISIÓN EN LA VIDA

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Como lo lees. Así, directamente. Sin paños ni anestesia. Revelarte cuál es tu misión en TU vida es seguramente la exigencia mínima que debo satisfacer si pretendo despertar un mínimo interés tras doce años de honesto silencio. No creo que tus expectativas estén por debajo de este umbral. Y no quiero defraudarte. Debes saber desde ya que, efectivamente, en estas líneas te voy a desvelar hoy la respuesta a esta trascendental cuestión, cuya vigencia se remonta al momento en el que la mente del Hombre superó el nivel de inteligencia necesario para empezar a "incomprenderlo" todo. Pero no te asustes. No. No me he hecho místico durante esta larga pausa, ni profeso nuevos o viejos dogmas. Sigo sin leer los horóscopos y desde luego ni me he apuntado a sesiones de mindfulness ni pienso hacerlo. Eso sí, mi mind está full porque desde que he vuelto al mundo de la Gestión se agolpan ya en mi “libreta de ideas clave” una treintena de temas con los que dar continuidad a este Blog qu...

Nuevos vientos

Hace tiempo que no escribo en este blog. La razón es muy sencilla: he cambiado de profesión y me he tomado un respiro. Desde muy joven he tenido la manía de intentar visualizar mi propio futuro a muchos años vista, una práctica tan aparentemente estúpida como sorprendentemente condicionadora. Otear el horizonte a muchas millas de la costa no sirve estrictamente para nada, o quizás tan sólo para no ver costa alguna, una situación poco alentadora. Pero horizonte geográfico y futuro temporal son animalitos de distinta naturaleza. Colón, por mucho empeño que pusiera, que lo deseara, que elucubrase, o que meditase durante su travesía, buscaba las Indias y se topó con otra cosa.  Sin embargo, el futuro no está ahí esperando a que nos lo encontremos, en buena medida lo fabricamos. Cuantas más vueltas le damos, más lo forjamos. De hecho, este proceso de diseño puede ser hasta inconsciente: a veces me he encontrado diarios escritos muchos años atrás, y cuál ha sido mi sorpresa al verific...

Religión y CheeseBurger: De la razón al dogma

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Hace unas semanas tuve que desplazarme a EEUU por motivos laborales. Allí pasé varios días disfrutando de mi trabajo: visitando clientes, observando el entorno al desplazarme en coche, y conversando con mi contacto allí, tanto del trabajo como de la vida. Durante  mi estancia, tuve ocasión de probar distintos tipos de comida originarios de multitud de regiones del mundo: en Nueva York, repetir algo dos veces es del género absurdo dada la variedad de opciones a las que se tiene acceso. Al cabo de pocos días, caí en la cuenta de que comiésemos chino, japonés, italiano o mejicano, tanto los locales como las cocinas estaban regentados por miembros de una misma y única comunidad religiosa, a la que pertenece mi colega "indígena". Como no podía ser de otro modo, ardía en deseos de averiguar a qué se debía la nula diversidad en lo que a la gestión de los restaurantes concernía: mi colega, judío, sólo puede ingerir comida kosher .  En términos del siglo XXI (según el calendario más u...

¡Sin límites! ¡A lo grande!

Corría el curso 2001-2002. Me encontraba en el extranjero, en Alemania, desarrollando mi proyecto final de carrera con una tutora egipcia. Teníamos algo en común (unos objetivos de investigación), pero poco más. Y esa distancia que nos separaba fue origen y destino de muchas conversaciones "no operativas", muy enriquecedoras. No recuerdo con precisión qué nos llevo una tarde a un debate en el que ella enunció una frase que me ha quedado marcada: " Los límites, se los pone uno mismo ". A mi vuelta, en agosto de 2002, el tiempo me afixiaba. Quería acabar la carrera, pero me quedaba una asignatura. Quería trabajar, pero no estaba todavía titulado. Necesitaba movimiento. Conseguí una plaza de becario en un fabricante de automóviles donde aprendí lo que no está escrito. A diferencia de mis compañeros universitarios, me conseguí un mono azul y me mezclé con los operarios, que son los que más saben de hacer coches.  Entretanto, la prisa por nacer profesionalmente me hizo j...

Burnt Out

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Mi actividad profesional propicia y requiere el contacto con personas distribuidas en un amplio rango de edades. Observo sistemáticamente un patrón que se cumple en general, y que me atrevo a modelar como sigue: Juventud = capazos de energía Madurez = capazos de experiencia Juventud = ansias de crecimiento Madurez = ansias de estabilidad La energía pletórica de la juventud es derrochadora. A veces encuentra una veta y saca mineral, pero otras veces golpea paredes. Rapidez de respuesta, jornadas infinitas, creatividad pomposa, implicación, y tozudez incorregible en tareas estériles son algunas situaciones en las que vemos expresarse esa juventud. A base de derrochar energías que no siempre se rentabilizan, se aprende a optimizar. Puntos de vista idealistas desengañados, la necesaria acumulación de errores que se cometen al pisar terrenos cada vez más conocidos, y la creación de una unidad familiar y un hogar motivan una mayor productividad, que renta más que el derroche de fuerza bruta ...

Abstracción

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La sociedad no puede avanzar sin especialización. Hoy puedo publicar un diario en Internet porque las patatas están en el supermercado. Así es: Las patatas están en el super, y mientras unos se ocupan de que no falten, otros pueden fabricar ordenadores, inventar protocolos, hacer mesas de madera, crear la silla sobre la que me siento, y generar la electricidad que preciso. Desde el punto de vista del individuo, la especialización no es otra cosa que cultivar un acertado conjunto de habilidades cuya combinación le permita conseguir el dinero que cuestan las patatas, al menor esfuerzo. Y la evidencia es que las especialidades son muchas… o quizás no . ¿Cuántas canciones posibles hay? Virtualmente infinitas. No obstante, el lenguaje simbólico a partir del cuál se construyen es finito. Unas cuantas octavas de 12 semitonos y un esquema temporal particionado de forma estricta, al menos en el pentagrama. Un pianista capaz de leer a primera vista, puede tocar cualquier pieza de las infinitas p...