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Nuevos vientos

Hace tiempo que no escribo en este blog. La razón es muy sencilla: he cambiado de profesión y me he tomado un respiro. Desde muy joven he tenido la manía de intentar visualizar mi propio futuro a muchos años vista, una práctica tan aparentemente estúpida como sorprendentemente condicionadora. Otear el horizonte a muchas millas de la costa no sirve estrictamente para nada, o quizás tan sólo para no ver costa alguna, una situación poco alentadora. Pero horizonte geográfico y futuro temporal son animalitos de distinta naturaleza. Colón, por mucho empeño que pusiera, que lo deseara, que elucubrase, o que meditase durante su travesía, buscaba las Indias y se topó con otra cosa.  Sin embargo, el futuro no está ahí esperando a que nos lo encontremos, en buena medida lo fabricamos. Cuantas más vueltas le damos, más lo forjamos. De hecho, este proceso de diseño puede ser hasta inconsciente: a veces me he encontrado diarios escritos muchos años atrás, y cuál ha sido mi sorpresa al verific...

Religión y CheeseBurger: De la razón al dogma

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Hace unas semanas tuve que desplazarme a EEUU por motivos laborales. Allí pasé varios días disfrutando de mi trabajo: visitando clientes, observando el entorno al desplazarme en coche, y conversando con mi contacto allí, tanto del trabajo como de la vida. Durante  mi estancia, tuve ocasión de probar distintos tipos de comida originarios de multitud de regiones del mundo: en Nueva York, repetir algo dos veces es del género absurdo dada la variedad de opciones a las que se tiene acceso. Al cabo de pocos días, caí en la cuenta de que comiésemos chino, japonés, italiano o mejicano, tanto los locales como las cocinas estaban regentados por miembros de una misma y única comunidad religiosa, a la que pertenece mi colega "indígena". Como no podía ser de otro modo, ardía en deseos de averiguar a qué se debía la nula diversidad en lo que a la gestión de los restaurantes concernía: mi colega, judío, sólo puede ingerir comida kosher .  En términos del siglo XXI (según el calendario más u...

¡Sin límites! ¡A lo grande!

Corría el curso 2001-2002. Me encontraba en el extranjero, en Alemania, desarrollando mi proyecto final de carrera con una tutora egipcia. Teníamos algo en común (unos objetivos de investigación), pero poco más. Y esa distancia que nos separaba fue origen y destino de muchas conversaciones "no operativas", muy enriquecedoras. No recuerdo con precisión qué nos llevo una tarde a un debate en el que ella enunció una frase que me ha quedado marcada: " Los límites, se los pone uno mismo ". A mi vuelta, en agosto de 2002, el tiempo me afixiaba. Quería acabar la carrera, pero me quedaba una asignatura. Quería trabajar, pero no estaba todavía titulado. Necesitaba movimiento. Conseguí una plaza de becario en un fabricante de automóviles donde aprendí lo que no está escrito. A diferencia de mis compañeros universitarios, me conseguí un mono azul y me mezclé con los operarios, que son los que más saben de hacer coches.  Entretanto, la prisa por nacer profesionalmente me hizo j...

Burnt Out

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Mi actividad profesional propicia y requiere el contacto con personas distribuidas en un amplio rango de edades. Observo sistemáticamente un patrón que se cumple en general, y que me atrevo a modelar como sigue: Juventud = capazos de energía Madurez = capazos de experiencia Juventud = ansias de crecimiento Madurez = ansias de estabilidad La energía pletórica de la juventud es derrochadora. A veces encuentra una veta y saca mineral, pero otras veces golpea paredes. Rapidez de respuesta, jornadas infinitas, creatividad pomposa, implicación, y tozudez incorregible en tareas estériles son algunas situaciones en las que vemos expresarse esa juventud. A base de derrochar energías que no siempre se rentabilizan, se aprende a optimizar. Puntos de vista idealistas desengañados, la necesaria acumulación de errores que se cometen al pisar terrenos cada vez más conocidos, y la creación de una unidad familiar y un hogar motivan una mayor productividad, que renta más que el derroche de fuerza bruta ...

Abstracción

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La sociedad no puede avanzar sin especialización. Hoy puedo publicar un diario en Internet porque las patatas están en el supermercado. Así es: Las patatas están en el super, y mientras unos se ocupan de que no falten, otros pueden fabricar ordenadores, inventar protocolos, hacer mesas de madera, crear la silla sobre la que me siento, y generar la electricidad que preciso. Desde el punto de vista del individuo, la especialización no es otra cosa que cultivar un acertado conjunto de habilidades cuya combinación le permita conseguir el dinero que cuestan las patatas, al menor esfuerzo. Y la evidencia es que las especialidades son muchas… o quizás no . ¿Cuántas canciones posibles hay? Virtualmente infinitas. No obstante, el lenguaje simbólico a partir del cuál se construyen es finito. Unas cuantas octavas de 12 semitonos y un esquema temporal particionado de forma estricta, al menos en el pentagrama. Un pianista capaz de leer a primera vista, puede tocar cualquier pieza de las infinitas p...

Lo que cuenta es lo que cuentas

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La confianza es a la relación con mis colaboradores lo que la química del carbono a la vida explorada: La única solución conocida que goza de amplio y reconocido éxito. Es cierto que existen químicas orgánicas alternativas, como la del azufre, pero sólo se conoce que la utilizaran bacterias de más de tres mil millones de años de antigüedad y hoy en día algún que otro humano que desciende de ellas. Pero, ¿qué es la confianza? Sencillamente, la capacidad de encomendar a alguien la ejecución de una tarea o el desempeño de una responsabilidad sin necesidad de supervisar constantemente sus resultados: “Si está en manos de fulano, no hay que preocuparse”. Para confiar en alguien, debemos tener la certidumbre de que existe una alta intersección entre nuestros valores y criterios y los de la otra persona. Esperar que la coincidencia sea total es un ejercicio de egocentrismo exasperante, pues implica que consideramos nuestro modelo el único válido con el que otros deben casar plenamente. La di...

Talento o instrumento (revisado)

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Mira esta foto: Se trata de una espectacular toma de un avión aterrizando, justo en el momento en el que el tren trasero roza la pista. La fricción de la rueda sin velocidad al tocar el asfalto a 140 nudos vaporiza la superficie en una estela de polvo de caucho volatilizado. ¿Qué hace falta para realizar esta foto? Pues como para todo, hace falta parte de talento, y parte de instrumento. En este caso, hay más instrumento que talento. La idea es sencilla, y no se requiere una gran habilidad para materializarla. Podemos apostar que en una pista de un aeropuerto concurrido, la escena se repite cada 2 minutos, durante muchas horas. Además, no hace falta tener grandes dotes fotográficas: Un teleobjetivo y una reflex capaz de disparar unos cuantos fotogramas por segundo permitirán encontrar la foto deseada dentro de la ráfaga obtenida con tan sólo mantener pulsado el disparador. He aquí el resultado que se puede obtener con un buen instrumento . Veamos otro ejemplo: Esta es la famosa foto ...